CRIMEN Y CASTIGO, manual de autodestrucción definitivo.

CRIMEN Y CASTIGO El manual de autodestrucción definitiva de Raskolnikov y sus amigos (y enemigos, que al final todos terminan igual) Ah,Crimen y castigo,esa joyita de la literatura rusa que todo estudiante de secundaria ha considerado como una amenaza directa a su cordura y tiempo libre.Porque sí,leer a Dostoyevsky es como meterse de lleno en un triatlón emocional en el que,al final,sólo te espera una medalla de pesimismo existencial.¿Estás listo para sufrir?¿Te apetece sumergirte en un pantano de dudas morales,pobreza extrema,delirios febriles y arrepentimientos con sabor a vodka barato? Entonces,!adelante! Bienvenidos a la obra magna del masoquismo intelectual. Raskolnikov: El héroe de todos los anti-héroes, o cómo no tener ni idea de qué demonios estás haciendo con tu vida
Nuestro "protagonista",Rodión Románovich Raskolnikov, es el personaje que ningún terapeuta querría como paciente,a menos que quiera jubilarse temprano por estrés.Imagínate a un joven que parece haber tomado la decisión de ser miserable por deporte. No es pobre, es paupérrimo. No es simplemente arrogante, es un ególatra enloquecido que se cree por encima de la humanidad porque...bueno, porque ha leído demasiados libros y se ha saltado varias comidas.Y claro,como todo buen superhombre en ciernes,Raskolnikov decide que la mejor forma de probar su superioridad moral es asesinando a una anciana usurera. !Bravo ,genio! El plan es tan brillante como el sol en un día de tormenta nuclear.¿Y cuál es su justificacación filosófica? Algo entre Nietzsche y un libro de autoayuda mal interpretado. porque Rodión está convencido de que algunos hombres están destinados a hacer grandes cosas, y que los pequeños crímenes (como asesinar a una anciana) son simplemente peldaños en la escalera de la grandeza.Por supuesto, en el mundo real, esa escalera está hecha de madera podrida, y lo único que logras es caerte de bruces,pero Raskolnikov se da cuenta de esto demasiado tarde. El crimen: Porque ,Al fin y al cabo, si vas a arruinar tu vida, hazlo con estilo El asesinato de la vieja Aliona Ivánovna es un desastre de proporciones épicas. Es un crimen tan mal planteado que podrias pensar que Raskolnikov lo hizo a propósito. Tal vez quería ser atrapado, o tal vez pensó que la policía de San Petersburgo era aún más incompetente que él. La realidad es que la vieja sobrevivió lo suficiente como para que su hermana Lisaveta (que por cierto, es más inocente que un cachorro de golden retriever) entrara en escena y también terminara muerta.!Genial, dos por el precio de uno! ¡Y qué hace nuestro brillante estudiante de derecho después del crimen? Huye, claro. pero no de la escena del crimen ,sino de la realidad misma. Su conciencia empieza a comérselo vivo, y Rodión se convierte en un saco de nervios ambulante, tambaleandose por las calles de San Petersburgo como un zombie filosófico en busca de un alma que devorar.Porque si cometiste un asesinato , lo ultimo que se te ocurre es pasearte por toda la ciudad como si llevaras un cartel luminoso que dijera: "¿Os he contado ya sobre cómo asesiné a dos mujeres ayer" Todo acompañado de miradas sospechosas y declaraciones delirantes que lo ponen en el punto de mira de todo el mundo. A partir de aquí, todo va cuesta abajo.¿La culpa? !Qué va! Es la conciencia. Esa cosa molesta que aparece cuando intentas actuar como un superhombre pero resulta que eres un ser humano patéticamente normal.
El castigo : Si Dostoyevski no te tortura, ¿realmente has leído a Dostoyevski? Como si el crimen no fuera suficiente para arruinar la vida de Raskolnikof, llega el castigo.Y no, no es la policía ni el sistema judicial ruso los que le hacen la vida imposible (aunque también tienen su parte) .Es su propia mente la que lo flagela sin piedad.Su castigo es la perpetua autocritica,la paranoia, y la más absoluta desintegración psicológica.Raskolnikov empieza a preguntarse si realmente tiene derecho a vivir, y de paso arrastra a todos a su allrededor a su espiral de locura. Su madre está preocupada, su hermana Dunia se siente culpable, y Razumijin,su amigo ,tiene el (imposible) trabajo de tratar de mantenerlo cuerdo. Un trabajo más dificil que hacer malabares con cuchillos en llamas. ¿Y cómo resuelve todo esto nuestro querido Rodión? Pues claro, como cualquier persona racional que ha cometido un asesinato doble y ha estado huyendo de su propia culpa durante meses: decide entregarse a la policía,pero sólo después de que su novia/prostituta redentora Sonia le dé una charla sobre la importancia del arrepentimiento y la expiación.Al final ,Raskolnikov es enviado a Siberia, donde tiene todo el tiempo del mundo para meditar sobre sus malas decisiones y, supuestamente redimirse.Pero, siendo sinceros, uno no puede evitar preguntarse si no habría sido mejor que se quedara en San Petersburgo y se comprara un buen sofá en lugar de andar matando ancianas. Los personajes secundarios: Un circo de desesperación, culpa y vodka No podemos olvidarnos del resto del elenco de este drama existencial. Dostoyevski tiene un talento especial para crear personajes que te hacen agradecer tu propia vida, por miserable que sea. Está Dunia, la hermana de Raskolnikov, que tiene la paciencia de una santa y el instinto suicida de una kamikace japonesa,porque ¿quién en su sano juicio considera casarse con Luzhin, un abogado medio corrupto y del todo repulsivo? Claro,todo es para salvar a su familia, pero ni siquiera Dostoyevski puede disimular la repulsión que siente por ese tipo. El inspector Porfirio Petrovich, que es básicamente un Columbo con bigote zarista,pero mucho menos simpático.Este hombre parece estar jugando al gato y al ratón durante medio libro, y cada vez que aparece, uno no puede evitar pensar:"!Cállate ya,Raskólnikov, que te estás delatando tú solito!" Razumijin es el amigo leal que todo el mundo necesita pero nadie merece.Es como el Sancho Panza del pobre Raskólnikov, siempre dispuesto a ayudarle aunque el protagonista se pase la mitad del libro comportandose como un idiota insociable. Razumijin es ese amigo que te hace pensar que si hubiera habido más personas como él en la vida de Raskólnikov, quiza este habría optado por una carrera menos destructiva. Tal vez abrir un bar de mala muerte o convertirse en un pintor fracasado, algo menos sangriento, pero igual de existencialista. Luego esá Sonia la novia-prostituta con corazón de oro y una tolerancia infinita a los delirios de grandeza de Raskolnikov. Es la única que logra atravesar la gruesa coraza de autoengaño de Rodión y le muestra que hay más en la vida que ser un asesino con justificaciones filosóficas. Aunque, siendo sinceros, ¿no es Sonia la que realmente necesita ayuda aquí? Una mujer que ha sido tan aplastada por la vida que la única forma en que puede soportar la existencia es a través del sacrificio constante por los demás. Entre Raskolnikov y su padre borracho, Marmeládov, su vida es un ejemplo perfecto de por qué el optimismo está sobrevalorado. Hablemos del verdadero castigo de la novela: **Sonia**, la joven prostituta con el corazón más grande de toda Rusia, y no en el sentido literal, aunque probablemente también. Sonia es la personificación del sufrimiento, porque claro, en una novela de Dostoievski, no puede faltar el personaje que es más puro que un copo de nieve y más desdichado que un lunes por la mañana. Su relación con Raskólnikov es lo que hoy llamaríamos *toxicidad nivel Dios*. Él se la pasa haciéndose el mártir y ella se la pasa sacrificándose por él, mientras el lector piensa: *"Chicos, hay otras opciones. Terapia de pareja, por ejemplo.", lo que te deja pensando: *¿Es que no podía haber hablado con ella antes de decidir que asesinar era la mejor solución?* Pero no, porque en la mente retorcida de Dostoievski, la salvación tiene que venir acompañada de más sufrimiento. Para él, parece que el dolor es como un buen vodka: cuanto más fuerte,mejor.Lo mejor de todo es que Sonia es quien, al final, logra que Ras confiese su crimen. Y para rematar, el final: **Siberia**, el lugar donde todas las grandes ideas van a morir de frío. Porque si pensabas que después de 500 páginas de monólogos interiores, asesinatos mal planeados y momentos de angustia existencial, te ibas a encontrar con una redención apoteósica, te equivocaste. Lo que tenemos es a Raskólnikov en una cárcel helada, reflexionando sobre su existencia mientras Sonia, la santa, lo sigue apoyando. Vamos, que ni siquiera el final te da un respiro, porque hasta en su castigo, Raskólnikov sigue siendo una bola de nervios y culpa.

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