TRISTAN E ISOLDA
TRISTAN E ISOLDA TRISTÁN E ISOLDA O: Cómo una pócima mal bebida arruinó varios reinos y fundó el romanticismo exagerado 1. La historia: amor, pociones y malas decisiones en cadena La historia de Tristán e Isolda es, básicamente, la prueba definitiva de que no hay nada más peligroso que mezclar amor, honor feudal y bebidas sin etiqueta. Tristán es un caballero ejemplar: valiente, leal, guapo (porque en la Edad Media todo héroe venía guapo de serie) y con un talento especial para meterse en líos épicos. Isolda es bellísima, inteligente, orgullosa y peligrosamente eficiente con los brebajes. Ambos viven en un mundo donde todo se resuelve con espadas, juramentos solemnes y suspiros larguísimos mirando al horizonte. El problema surge cuando, por error (sí, claro que fue un error), Tristán e Isolda beben una pócima de amor eterno destinada a Isolda y al rey Marco. A partir de ahí, el amor ya no es un sentimiento: es una condena química, irreversible y con efectos secundario...